REALIDAD DE LOS TRANSGÉNICOS
En EE.UU, entre los años 1993, 1998, 2001, 2003, se dieron casos de muerte por consumir productos transgénicos que en su interior contienen la bacteria Écoli la cual contamina el organismo. El caso más impactante fue el de un niño de 4 años, que por consumir una hamburguesa, presentó síntomas de deshidratación y falleció a los 12 días, es así como con este caso se crea la “Ley de Kevin”, tomando el nombre del menor.
El Écoli que se encuentra en la elaboración de los productos se combate con amoniaco; este proceso vuelve inmune a otras bacterias y no se pueden combatir con medicamentos y tratamientos tradicionales.
Con el propósito de combatir el hambre en el mundo y crear nuevas oportunidades de trabajo a los campesinos es como nacen los transgénicos que se da tras una alteración en el ADN de algunos cereales (trigo, maíz, arroz, soya) y animales (carnes) de consumo diario.
Este tema muy sonado en el mundo tiene trayectoria desde el año 93 en Estados Unidos, donde la real intención no es crear alimentos, sino crear una noción de ellos, en el que a un producto solo se veía una temporada del año, hoy en día éste no se agota y está presente y fresco en los supermercados.
Es un problema porque no combate el hambre, sino lo crea. Aquí unos pocos se adueñan de tierras, ganados, cultivos, haciendo a los campesinos dependientes de esos grupos de poder, donde no tienen ni voz ni voto.
Los campesinos que no forman parte de este círculo, venden sus productos por debajo del valor de costo, generando con ello pérdidas de dinero y queda decidir si producir lo natural, o el maíz alto en fructuosa que no es benéfico; pero genera ganancias.
La población consume un 90% de carnes, por eso ya está ingiriendo un porcentaje de estos productos alterados lo cual es perjudicial a corto y largo plazo.
Los perjudicados no solo son las personas, también lo son animales como los pollos quienes antes se desarrollaban en tres meses, hoy con inyecciones solo crecen en 27 días, siendo alimentados con los mismos productos transgénicos en criaderos oscuros y con oxigenación subterránea.
Estos sufren con los cambios, pues llegan a pesar 2.5 Kg, y no pueden avanzar, manteniéndose hechados en un solo lugar o logran llegar a la muerte antes de tiempo.
El Perú está a tiempo de no ser dependientes y tener un buen mercado externo, que es quien pide productos sin alteraciones y de buena calidad, a un costo alto. Produciendo con ello divisas que beneficien al país y que apoyan a los campesinos obteniendo un pago justo, combatiendo con ello la realidad de los transgénicos.
Cecilia Stephanie García Olaya

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